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Cómics de terror y horror

El terror tiene una cosa bastante puñetera: cuanto más intentas enseñar aquello que debería dar miedo, más fácil es que termine dejando de hacerlo. Una sombra al fondo de una habitación puede funcionar estupendamente mientras no sabemos qué hay ahí; cuando en la siguiente página aparece el monstruo a cuerpo entero, perfectamente iluminado y posando prácticamente para la ficha de personaje, la cosa cambia.

Los cómics de terror juegan mucho con esa incertidumbre, aunque evidentemente hay tantas formas de provocar miedo como autores dispuestos a hacer pasar un mal rato a sus personajes. Fantasmas, criaturas, asesinos, lugares donde algo no encaja o simplemente una situación completamente normal que empieza a torcerse poco a poco. No hace falta que todo tenga tentáculos.

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Sobre los cómics de Terror/Horror

El terror en el cómic es un género con una historia tan perturbadora como fascinante. Las EC Comics de los años 50 —Tales from the Crypt, The Vault of Horror— establecieron las convenciones del horror gráfico que Alan Moore y Stephen Bissette llevarían a su cima en Swamp Thing. En el terror, el dibujo tiene un poder que el texto por sí solo no posee: mostrar lo que no debería verse, insinuar lo que el ojo no quiere terminar de ver. El horror indie contemporáneo explora el miedo psicológico, el terror de lo cotidiano y las pesadillas de una sociedad en transformación, alejándose del gore fácil hacia algo más duradero e inquietante.

El miedo es bastante raro porque no necesitamos estar realmente en peligro para sentirlo. Sabemos que estamos leyendo un cómic, sabemos que nada puede salir de la página y aun así hay escenas capaces de dejarnos incómodos bastante tiempo después de haber terminado. Y conseguir eso con dibujos tiene mérito, porque el autor no dispone de un golpe de sonido repentino ni puede decidir exactamente cuánto tarda el lector en pasar a la siguiente viñeta. Tiene que construir el ambiente con la página, la composición, aquello que enseña y, sobre todo, con lo que decide dejar fuera.

Ahí es donde el cómic tiene recursos muy suyos. Puedes obligar al lector a mirar una habitación entera buscando algo raro, colocar un detalle en segundo plano que al principio pase desapercibido o hacer que una página completamente tranquila resulte inquietante porque sabemos que hay algo que todavía no hemos visto. Incluso pasar de página puede formar parte del susto, porque el autor sabe perfectamente que hay información que permanece oculta hasta que el lector decide continuar.

Los cómics de horror tampoco necesitan funcionar únicamente mediante sobresaltos. Hay historias que buscan miedo, otras asco, incomodidad o esa sensación bastante desagradable de que algo está mal aunque cueste señalar exactamente qué. El terror psicológico puede pasarse páginas enteras sin enseñar absolutamente nada extraordinario, mientras que otro cómic puede plantar una criatura enorme delante del protagonista en la primera escena y dedicarse después a ver cómo consigue sobrevivir.

A mí me parece especialmente interesante cuando el terror consigue establecer unas reglas y luego empieza a jugar con ellas sin explicarlas demasiado. El personaje sabe que no debe mirar por la ventana después de medianoche, que hay una habitación a la que nadie entra o que cada noche escucha exactamente los mismos pasos en el pasillo. ¿Por qué? Ya lo averiguaremos. O quizá no del todo, porque tampoco tengo claro que conocer la biografía completa del fantasma, incluyendo dónde nació, sus motivaciones y el funcionamiento administrativo del más allá, vaya a conseguir que dé más miedo.

También está el horror corporal, donde el problema deja de estar fuera y pasa directamente al cuerpo de los personajes; el terror cósmico, que juega con la idea de encontrarnos ante algo tan grande o extraño que ni siquiera somos capaces de entenderlo; o historias mucho más cercanas al thriller, lo sobrenatural y el misterio. Las fronteras entre estas categorías son bastante borrosas y tampoco pasa nada. Si tienes a alguien investigando una desaparición y acaba descubriendo que debajo de la ciudad vive algo que lleva allí unos cuantos millones de años, probablemente tengamos sitio para poner varias etiquetas.

Lo complicado del terror es mantenerlo. Puedes crear una escena magnífica, pero si enseñas el mismo monstruo otras veinte veces termina convirtiéndose casi en un compañero habitual del reparto. Lo desconocido va perdiendo fuerza a medida que lo conocemos, así que muchos cómics tienen que ir cambiando la clase de amenaza o trasladando el miedo desde aquello que acecha al personaje hacia lo que puede ocurrirle. A veces llega un punto en el que ya sabemos perfectamente qué hay detrás de la puerta y el verdadero problema es que el protagonista tiene que abrirla igualmente.

Y luego hay algo que no necesita ningún monstruo: nosotros mismos. Personas haciendo cosas horribles, decisiones tomadas por miedo, grupos que se comportan de una manera que individualmente jamás aceptarían... el terror puede ser completamente realista y resultar incluso más incómodo precisamente porque no podemos tranquilizarnos pensando que los demonios no existen.

En TusComics puedes leer cómics de terror online publicados por autores independientes, desde historias sobrenaturales y horror psicológico hasta monstruos, misterio o cosas bastante difíciles de clasificar que probablemente sea mejor descubrir leyendo. Si algo parece sospechoso en la primera página, seguramente lo sea.

Aunque eso no va a impedir que alguien baje igualmente al sótano.

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