The Necrolinger
Ivan G. Azuara
Cap. 4 · hace 12 horas
El western tiene un imaginario tan reconocible que basta con unas pocas cosas para saber inmediatamente dónde estamos: un pueblo perdido en mitad de ninguna parte, un saloon, alguien entrando a caballo y dos tipos mirándose desde extremos opuestos de una calle mientras todo el mundo sensato decide apartarse. Hemos visto esa escena tantas veces que casi forma parte de un idioma propio, pero reducir los cómics western a duelos y vaqueros sería quedarse con la parte más evidente del asunto.
Porque detrás de todo eso hay viajes, supervivencia, territorios donde la ley llega tarde o directamente no llega, personajes intentando empezar una nueva vida y otros haciendo todo lo posible para que no puedan hacerlo. Y luego están los forajidos, que normalmente ayudan bastante a complicar las cosas.
Ivan G. Azuara
Cap. 4 · hace 12 horas
Coyotito
Cap. 3 · hace 3 días
Sebbys_tensai
El western trabaja con una época y un lugar muy concretos, pero con los años ha ido construyendo una versión propia de ese mundo que no siempre tiene demasiado que ver con la realidad histórica. Cuando pensamos en el Lejano Oeste seguramente aparezcan enseguida pistoleros, sheriffs, buscadores de oro, diligencias y pequeñas ciudades levantadas en mitad de un territorio enorme. Parte de todo aquello existió, evidentemente, aunque el cine y el cómic se han encargado de mezclar historia y mito hasta que muchas veces resulta difícil separar una cosa de la otra.
Y quizá tampoco haga falta hacerlo siempre. Un cómic western puede intentar reconstruir una época con bastante rigor o utilizar ese escenario casi como un lenguaje que todos conocemos, igual que ocurre con la fantasía medieval. Ves al personaje entrar en el pueblo, observas cómo el sheriff evita mirarle demasiado y ya empiezas a sospechar que seguramente el sitio tiene algún problema que nadie va a explicarle hasta que sea demasiado tarde.
Lo que me parece más interesante del western es ese territorio donde las reglas todavía no están demasiado claras. Hay ciudades que están creciendo, gente llegando desde lugares muy distintos, grandes distancias entre una población y otra y una autoridad que muchas veces depende de unas pocas personas. Si tienes un problema serio, llamar a la policía y esperar tranquilamente veinte minutos no suele formar parte de las opciones disponibles. Eso permite montar historias bastante directas, pero también hablar de quién tiene realmente el poder cuando no existe una estructura capaz de imponerlo.
Los cómics del Oeste pueden seguir a un sheriff, claro, pero igualmente a un fugitivo, un granjero, alguien que atraviesa el país buscando trabajo o una familia intentando establecerse en un lugar nuevo. No todo tiene por qué girar alrededor de quién desenfunda más rápido. Hay espacio para el drama, el crimen, la aventura y para historias bastante pequeñas donde el propio viaje ya es suficiente problema.
También hay una parte bastante oscura de ese imaginario que durante mucho tiempo se contó de una forma muy simplificada, especialmente todo lo relacionado con la expansión territorial, los pueblos indígenas o la construcción heroica de determinados personajes históricos. El western moderno tiene la posibilidad de mirar todo aquello desde otros lugares y, en algunos casos, revisar directamente historias que durante décadas se contaron casi siempre desde el mismo lado. No hace falta convertir cada cómic en una clase de historia, pero el escenario tiene un contexto y está ahí.
Y luego está el paisaje. En pocos géneros pesa tanto el lugar donde ocurre la historia, porque esas grandes extensiones, los pueblos aislados y las distancias forman parte del propio conflicto. Cruzar de un sitio a otro puede llevar días, quedarse sin agua importa y desaparecer en mitad del camino es bastante más fácil cuando no llevas un teléfono en el bolsillo. Algo tan sencillo como viajar acaba teniendo consecuencias narrativas que en una historia actual probablemente ni nos plantearíamos.
El western además se mezcla sorprendentemente bien con otras cosas. Puedes añadir terror, elementos sobrenaturales, ciencia ficción o incluso fantasía y seguir reconociendo perfectamente la base. El llamado weird western lleva precisamente bastante tiempo haciendo ese tipo de mezclas y, si lo piensas, tampoco resulta tan extraño: un pueblo aislado en mitad del desierto ya es un lugar bastante bueno para que ocurra algo raro sin necesidad de añadir demasiado.
En TusComics puedes leer cómics western online publicados por autores independientes y encontrar desde historias bastante cercanas al western clásico hasta cómics que utilicen ese escenario para hacer algo completamente diferente. Puede haber pistoleros y duelos, seguramente los habrá, pero hay bastante más terreno entre una ciudad y la siguiente.