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Cómics distópicos

Hay futuros a los que apetece viajar y otros en los que probablemente sería mejor no levantarse de la cama.

Los cómics distópicos suelen pertenecer al segundo grupo.

Sociedades controladas hasta el extremo, gobiernos autoritarios, corporaciones que tienen demasiado poder, ciudadanos permanentemente vigilados o mundos que parecen funcionar estupendamente... siempre que no hagas demasiadas preguntas.

Y esa es precisamente parte de la gracia de una distopía: imaginar qué ocurre cuando algo de nuestro presente se lleva demasiado lejos.

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Sobre los cómics de Distopía

Una distopía no consiste simplemente en imaginar un futuro horrible.

Bueno, puede hacerlo, claro. Pero entonces probablemente nos quedemos con una colección de desgracias y gente pasándolo fatal, que tampoco tiene demasiado mérito.

Lo interesante suele estar en cómo hemos llegado hasta allí.

Muchas historias distópicas parten de ideas que, vistas de manera aislada, incluso pueden parecer razonables. Más seguridad. Más estabilidad. Una sociedad mejor organizada. Acabar con determinados problemas. Utilizar la tecnología para hacernos la vida más sencilla.

Hasta que alguien empieza a tirar del hilo.

Porque detrás de esa sociedad aparentemente perfecta quizá haya vigilancia constante, censura, desigualdad, control político o personas que han tenido que renunciar a una parte importante de su libertad para que todo siga funcionando.

Por eso los cómics distópicos tienen una relación tan estrecha con la ciencia ficción, aunque no necesariamente tengan que desarrollarse dentro de cientos de años.

Una distopía puede estar situada mañana.

De hecho, algunas probablemente funcionan mejor cuanto más cercano resulta el mundo que presentan. Cambias dos o tres cosas de nuestra realidad, exageras una tendencia que ya existe y de pronto aparece un futuro bastante incómodo porque reconocemos demasiado bien de dónde ha salido.

La tecnología suele jugar un papel importante. Inteligencias artificiales, sistemas de vigilancia, modificaciones genéticas, redes sociales llevadas al extremo o grandes corporaciones controlando aspectos de nuestra vida que quizá no deberían controlar.

Pero tampoco hace falta ninguna tecnología extraordinaria.

La política, la religión, una catástrofe, una guerra o simplemente una determinada forma de organizar la sociedad pueden ser suficientes para construir una buena distopía en cómic.

Y luego están los personajes.

Porque podemos diseñar el sistema político más terrible imaginable, pero tarde o temprano necesitaremos a alguien viviendo dentro de él.

Alguien que lo acepta.

Alguien que intenta escapar.

Alguien que empieza a sospechar que quizá las cosas no funcionan exactamente como le habían contado.

O alguien que simplemente quiere llegar vivo al día siguiente y no tiene ninguna intención de salvar el mundo, que tampoco sería una reacción especialmente extraña.

Por eso muchas historias distópicas terminan hablando también de resistencia, identidad, propaganda, poder o libertad. No porque exista una lista de ingredientes obligatorios para escribir una distopía, sino porque colocar a una persona dentro de un sistema que limita sus decisiones acaba llevando inevitablemente a algunas de esas preguntas.

En TusComics puedes encontrar cómics y novelas gráficas distópicas creadas por autores independientes, desde historias de ciencia ficción hasta relatos políticos, sociales o postapocalípticos.

Algunas imaginarán futuros completamente diferentes al nuestro.

Y otras quizá resulten un poco más familiares de lo que deberían.