Antes de que internet estuviera secuestrado por algoritmos, vídeos de quince segundos y redes sociales que deciden por nosotros qué vemos cada día, ya había gente publicando sus cómics página a página en su propia web. Sin más ayuda que un editor de HTML a medio entender y muchas ganas.
No existían plataformas grandes, ni apps pensadas para leer cómics desde el móvil, ni nada parecido a lo que tenemos hoy. Había blogs, foros, páginas hechas a mano por gente que aprendía a base de tropezones, y muchas horas de dibujo para subir una tira que, con suerte, leerían veinte personas.
Y aun así funcionaba.
¿Por qué? Pues porque alrededor de todo aquello se formaron pequeñas comunidades de autores/as y lectores/as. Gente que esperaba la siguiente página, comentaba, recomendaba otros cómics y acababa conociendo en persona a quien estaba al otro lado de la pantalla.
Los que vivimos aquella época lo sabemos bien: publicar un webcómic nunca fue solo subir dibujos a internet. Era formar parte de algo más grande, aunque en su momento no lo viéramos así.
¿Qué es exactamente un webcómic?
Un webcómic es, básicamente, un cómic publicado en internet de forma periódica. Puede tener páginas tradicionales, tiras horizontales, viñetas sueltas o ese formato vertical pensado para leer con el pulgar que popularizaron los webtoons.
Pero ojo, no es lo mismo un webcómic que un cómic simplemente escaneado y subido a una web. Ahí está la diferencia real.
Un webcómic suele pensarse desde el principio para publicarse y leerse en internet. El formato, el ritmo de publicación e incluso la relación con los lectores y lectoras forman parte de la propia obra, no son un añadido. Es también una de las definiciones que manejan los estudios sobre cómic digital español, por si alguien quiere ponerle nombre académico a esto.
Hay autores y autoras que publican una página cada semana, religiosamente. Otros/as suben capítulos enteros de golpe. Unos/as se quedan con el formato de página de toda la vida y otros/as se pasan al scroll vertical sin mirar atrás.
No hay una manera correcta de hacer un webcómic, y esa libertad, para mí, siempre ha sido una de sus mejores virtudes.
Los primeros webcómics en español
A comienzos de los 2000, muchos autores y autoras empezaron a publicar sus historietas en webs personales, blogs y pequeños portales que muchas veces programaban ellos/as mismos/as a duras penas.
Era una escena muy dispersa, la verdad. Encontrar cómics nuevos dependía de recomendaciones, enlaces entre autores/as o conversaciones en foros. Los propios webcomiqueros y webcomiqueras solían incluir listas de otros cómics que leían en sus propias páginas, así que se acababa creando una red bastante artesanal, hecha a base de enlaces sueltos y buena voluntad.
De aquella época salieron obras que demostraron que un cómic publicado gratis en internet podía construir una comunidad de verdad, e incluso dar el salto al papel. Series como El Joven Lovecraft, publicada online desde 2005, fueron algunos de los primeros ejemplos españoles recopilados después por editoriales.
Pero todavía faltaba un sitio que reuniera a toda aquella gente dispersa. Y entonces apareció WEE.
WEE: Webcómics en Español
WEE, siglas de Webcómics en Español, arrancó en 2004 con la idea de reunir a autores y autoras y ayudar a difundir sus obras. Sencillo sobre el papel, pero fue justo lo que hacía falta en aquel momento.
Para muchos/as de nosotros/as fue de los primeros sitios donde descubrimos que no estábamos solos/as. Había más gente dibujando cómics desde su casa, más autores y autoras intentando sostener una periodicidad imposible, más lectores y lectoras dispuestos/as a seguir una historia aunque quien la dibujara todavía estuviera aprendiendo anatomía, perspectiva o cómo narrar sin que se notara demasiado.
WEE ayudó a conectar una escena que hasta entonces andaba repartida por decenas de páginas personales sueltas. No era solo un listado de enlaces: era una forma de descubrir autores y autoras, compartir experiencias y empezar a hablar del webcómic en español como algo con nombre propio.
Para quienes veníamos del dibujo amateur, aquello importaba, y mucho. No necesitabas una editorial detrás. No necesitabas haber publicado nunca antes. Te bastaba con tener una historia, una web y las ganas suficientes para seguir dibujando, semana tras semana, aunque nadie te lo pagara.
Subcultura: mucho más que un lugar donde subir cómics
En 2006 nació Subcultura, una plataforma pensada específicamente para alojar webcómics en español. Y aquí sí que hay que pararse un momento, porque para mucha gente de mi generación esto fue mucho más que una web.
Subcultura te dejaba subir y organizar tus páginas, tener un espacio propio para cada obra, publicar entradas y hasta participar en rankings. Pero, sinceramente, su fuerza real nunca estuvo solo en las herramientas. Estaba en la comunidad que se montó alrededor.
Los lectores y lectoras comentaban cada actualización, sin falta. Los autores y autoras descubrían obras de otros/as, participaban en actividades y aprendían unos/as de otros/as casi sin darse cuenta. Muchos/as dibujantes encontraron ahí a sus primeros lectores, colaboradores/as, e incluso amigos y amigas de verdad, de los que se mantienen años después.
Para algunos fue también el empujón que necesitaban para empezar a autoeditarse o plantearse en serio vivir del cómic. Los testimonios que se publicaron tras su cierre dejan bastante claro hasta qué punto Subcultura llegó a marcar la vida artística —y personal— de un montón de gente.
Yo también pasé por Subcultura, así que puedo hablar de esto en primera persona. Subías una página que habías terminado de madrugada, medio dormido, y al día siguiente te encontrabas comentarios de gente que estaba siguiendo tu historia. Quizá no fueran miles. Pero eran tus lectores, y eso, en aquel momento, ya era suficiente.
El cierre de Subcultura y la dispersión de la comunidad
El cierre de Subcultura se anunció el 30 de noviembre de 2017, y la plataforma dejó de funcionar del todo el 31 de enero de 2018. Recuerdo bastante bien esos meses, y no exagero si digo que aquello sentó como una pequeña diáspora dentro del gremio.
Unos/as autores/as se pasaron a las redes sociales. Otros/as volvieron a montarse su propia página, como al principio. Bastantes probaron plataformas internacionales, y otros/as, sencillamente, dejaron de publicar. No es que desaparecieran los webcómics en español, ni mucho menos, pero sí se perdió buena parte de aquel punto de encuentro común que tanto costó construir.
De ese vacío salió Faneo, pensado precisamente para recoger algo del espíritu comunitario de Subcultura y volver a dar un sitio donde subir, leer, comentar y compartir webcómics. Sigue activo hoy en día, con sus foros, sus actividades y autores/as publicando con regularidad.
Del webcómic a las redes sociales
Con el tiempo, buena parte del cómic online se trasladó a Twitter, Instagram, Tumblr y demás. Y tiene sentido: permitió que muchos autores y autoras llegaran a públicos mucho más grandes de lo que nunca habrían conseguido con una web personal. Una tira podía compartirse miles de veces sin que quien la leyera supiera siquiera quién la había dibujado.
Pero, ¿no tenéis la sensación de que también cambió la relación entre quien crea y su público? En una plataforma de webcómics, el lector o lectora entra a buscar y seguir obras. En una red social, tu cómic compite con vídeos, fotos, noticias, publicidad y cualquier otra cosa que decida enseñarte el algoritmo ese día.
Un autor o autora puede tener miles de visualizaciones y, aun así, que le cueste horrores conseguir que esos lectores y lectoras visiten su web o sigan leyendo la historia completa. No soy el único que lo ha señalado: varios autores y autoras españoles/as llevan tiempo hablando de esa pérdida de tráfico directo y de lo dependientes que nos hemos vuelto de las redes.
Las redes son una herramienta estupenda para dar a conocer un cómic. El problema aparece cuando se convierten en el único sitio donde ese cómic existe de verdad.
Dónde leer webcómics online
Hoy en día hay mil formas de leer webcómics online: grandes plataformas internacionales, páginas personales, redes sociales, comunidades con historia como las que os contaba antes, y portales nuevos dedicados al cómic independiente.
Esa variedad está bien, no lo voy a negar. Pero también hace que encontrar obras pequeñas sea cada vez más difícil. Los cómics populares reciben cada vez más visibilidad, y un autor o autora que empieza puede quedar sepultado/a entre miles de publicaciones sin que nadie llegue a verlo.
En TusComics intentamos recuperar algo de aquella sensación de descubrimiento que tenía la escena de antes. Un sitio pensado únicamente para los webcómics en español, donde puedas explorar obras independientes y toparte con autores y autoras que un algoritmo generalista jamás te enseñaría.
No queremos que siempre salgan primero los cómics con más seguidores. Queremos que todos tengan su oportunidad de verdad.
Explorar y leer webcómics en español →
Dónde publicar un webcómic
Elegir dónde publicar un webcómic depende mucho de lo que busque cada autor o autora, y aquí no hay una respuesta única que valga para todos/as. Si quieres verlo con más detalle, tengo una comparativa completa de plataformas donde entro en cada opción una por una.
Las grandes plataformas te dan más público potencial, sí, pero también una competencia brutal y formatos bastante cerrados que no siempre encajan con lo que quieres contar. Las redes sociales ayudan a darte a conocer, aunque las publicaciones se pierden rápido y dependen por completo del algoritmo de turno.
Una web propia te da libertad y control total sobre tu obra, eso está claro. El precio a pagar es que tienes que encargarte tú solo/a del alojamiento, el diseño, el mantenimiento y la promoción, que no es poco.
Y luego están las plataformas independientes, donde la idea no es convertir cada página en contenido de usar y tirar, sino dejar que los lectores y lectoras sigan un cómic con calma, capítulo a capítulo.
Antes de decidir dónde subir tu cómic, yo me haría estas preguntas:
- · ¿Puedo publicar el formato que quiero?
- · ¿Conservo el control sobre mi obra?
- · ¿Los lectores y lectoras pueden seguir y comentar el cómic?
- · ¿Existe alguna forma de descubrir autores y autoras nuevos/as?
- · ¿La plataforma permite contenido adulto correctamente clasificado?
- · ¿Podré conocer el rendimiento real de mis páginas?
En TusComics puedes publicar gratis tu obra, organizarla por capítulos y compartirla con gente interesada de verdad en el cómic independiente, no en el scroll infinito.
El webcómic en español sigue vivo
Durante años se ha hablado de la muerte del webcómic. Y, sin embargo, el webcómic nunca ha desaparecido, la verdad.
Ha cambiado de formato, de plataforma y de manera de llegar al público, eso sí. Ha pasado de las páginas personales a los portales comunitarios, de los blogs a las redes sociales, y de la página tradicional al scroll vertical. Pero lo que no ha cambiado es la necesidad de contar historias.
Siguen existiendo autores y autoras que dibujan al llegar del trabajo, estudiantes subiendo sus primeras páginas con vergüenza, y profesionales que usan internet para sacar adelante proyectos que probablemente no tendrían hueco en una editorial convencional.
TusComics nace como un pequeño homenaje a toda esa historia, pero también con ganas de construir algo propio: una biblioteca viva de cómics independientes en español, para quienes los crean y para quienes todavía disfrutan descubriendo una historia página a página.
Internet ha cambiado mucho desde los tiempos de WEE y Subcultura. Pero seguimos aquí. Y seguimos dibujando.